Himenoplastia

La virginidad femenina se define tradicionalmente como el estado de una mujer que no ha participado en el acto sexual pene-vagina. En algunas culturas arcaicas aún se somete a las mujeres a la prueba de la virginidad. Si el himen se interpreta como “intacto”, entonces la mujer “pasa” la prueba de la virginidad y se cree que no ha mantenido relaciones sexuales pene-vagina. Si el himen se interpreta como “roto” o “desgarrado”, y se encuentran sólo sus restos, entonces se cree que ya ha mantenido relaciones sexuales con un hombre.

El himen es un pliegue delgado de tejido mucoso, ubicado a 1-2 centímetros dentro de la abertura vaginal, que rodea o incluso cubre completamente la abertura. Su color es ligeramente rosado pero también puede ser blancuzco.

Cuando una chica entra en la pubertad y comienza a producir hormonas de estrógeno, puede suceder que el himen aumente de ancho. Hay formas diferentes de himen y aunque es muy raro, una niña puede nacer del todo sin himen. 

La primera vez que una mujer tiene relaciones sexuales pene-vagina, es posible que la penetración del pene en la abertura vaginal, pueda romper parcial o completamente el tejido del himen. Esto puede hacer que la mujer sienta alguna molestia y sangre. Sin embargo, menos de la mitad de las mujeres sangran la primera vez que tienen relaciones sexuales. La virginidad femenina no se puede medir o probar en un examen físico. Es importante destacar, que en realidad hay otras actividades que pueden causar desgarros en el himen. Participar en deportes como el ciclismo, paseos a caballo, o la gimnasia puede causarlo. También hay otras cosas que pueden hacer que el himen se desgarre: la inserción de un tampón, de un espéculo durante un examen ginecológico o la inserción de los dedos, y la masturbación. Por lo tanto, si el himen de una mujer no está “intacto” no puede ser la prueba definitiva de su virginidad. Aunque también puede pasar, que el himen de una mujer que ha tenido relaciones sexuales vaginales, permanezca intacto.

La cirugía himenoplastia, es un procedimiento quirúrgico que reconstruye los restos del himen. En esta operación quirúrgica de los restos del anillo del himen se cosen de nuevo, poniendo un par de puntos de sutura en cada lado de los restos del himen. Los puntos se disuelven y no son detectables. Es un procedimiento muy simple que sólo requiere un anestésico local. El objetivo es que el sangrado ocurra cuando un pene penetra en la vagina.

Si un médico realiza una prueba de la virginidad un mes más tarde de la cirugía (después que se han absorbidos los puntos de sutura) no será capaz de ver que el himen se reconstruyó.

Por último aclarar que la prueba de la virginidad es una violación de los Derechos Universal de los derechos Humanos e incumple su artículo 5: «Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes».

Una prueba de la virginidad forzada es un ataque directo y arbitrario en honor de una mujer y por lo tanto una violación del artículo 12: «Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques ».